lunes, 30 de noviembre de 2015


Andrea es una joven de 18 años, que llega a Barcelona, justo después de la Guerra Civil, a estudiar Filosofía y Letras.
Es acogida en casa de su familia materna, en un piso de la calle Aribau. La vivienda refleja de alguna manera la situación en la que se encuentran su familia: otrora un piso cómodo y elegante, ha sido reducido y en él se encuentran muebles viejos, junto con olores desagradables y un desarreglo y descuido.
Allí viven, la abuela de Andrea, una viejecita cada vez más flaca e indefensa; sus tíos Angustias, Román y Juan; el hijo y la esposa de éste, Gloria; Antonia, la criada, y Trueno, el perro de Román.

Las peleas entre los hermanos y el control férreo que Angustias pretende ejercer sobre Andrea hacen que las ilusiones que ésta tenía respecto a una vida feliz en la gran ciudad se desvanezcan. Sólo le quedan las clases de la universidad, donde conoce a Ena, una muchacha encantadora, perteneciente a una familia rica y aparentemente feliz, y a otros jóvenes.
Cuando Angustias decide retirarse a un convento, Andrea se siente liberada y comienza a conocer por su cuenta Barcelona, recorriendo sus calles y recovecos y frecuentando más a sus amigos. Sin embargo, todo se complica cuando Ena entabla una relación sentimental con Román la cual ocasiona una separación que aparta de Andrea.

Al mismo momento aumentan, las palizas que Juan le propina a Gloria las cuales son brutales, aunque no son más que el reflejo de sus frustraciones. Lejos de tratar de calmar las cosas, Román se empeña en animarlas, demostrando un odio hacia ambos. Porque Román siente una gran atracción por Gloria y no soporta verse rechazado.
Mientras, Pons, un joven de la universidad, rico y poco atractivo, convence a Andrea para acudir a una fiesta, casi en calidad de novia. Va, entusiasmada, pero se da cuenta de que no encaja en su ambiente y que no siente nada por Pons, lo cual es interpretado por ella como un fracaso.

Al regresar, se encuentra con la madre de Ena, que le cuenta que de joven estuvo enamorada de Román, quien le lastimo. Por eso teme que Ena sucumba también a los encantos del tio de Andrea. Sin embargo, es que la amiga estaba al tanto de esta situación y simplemente quería vengar a su madre, haciéndole creer a Román que le interesaba.

Al final, Román se suicida, lo que genera un gran revuelo y dolor entre la familia de Andrea y acrecienta el deterioro psicológico de sus miembros. Ena se traslada a Madrid junto con su familia y un año después el padre de ella le ofrece trabajo a Andrea, que, por supuesto, acepta. La novela termina con la partida de la protagonista, al amanecer, cuando todos duermen, y con la sensación -en ese momento- de que lo que se lleva de allí, del viejo piso de la calle Aribau, luego de un año, es, precisamente, nada.